Otros 5 países en los que festejan a sus muertos

1. Guatemala

 

Guatemala

En noviembre, los guatemaltecos celebran el regreso de sus muertos, las familias visitan las tumbas de seres queridos, realizan banquetes con el platillo tradicional de la fecha, el fiambre; y rezan por el bienestar de las almas. Cuenta la leyenda que algunas ánimas malignas molestaban a los espíritus buenos que descansaban en el camposanto; los espíritus vagaban miedosos y preocupados, por lo que se lamentaban por las calles de Santiago Sacatepéquez asustando a toda la población. Los habitantes de ese pueblo tuvieron que pedir ayuda a los brujos, quienes respondieron que las ánimas malignas sólo se irían si se les asustaba con el sonido del viento pegando en el papel, por ello aún en la actualidad, toda la población vuela barriletes de diferentes tamaños y colores durante día y noche hasta que el alma de sus seres queridos regresa a descansar.

 

2. Ecuador

 

dia de los difuntos

Durante el Día de los Difuntos se prepara una bebida mestiza llena de sabor y tradición: la colada morada, brebaje que mezcla diversos ingredientes como la piña, el durazno, las fresas, moras, naranjas, mortiño, cáscara de naranja y piña, pimienta dulce, clavo de olor, sangorache, canela, naranjilla, maicena y el maíz negro. Este néctar se consume casi siempre con un pan dulce en forma de niño o bebé, el “guagua de pan”, en algunas zonas del país también se realiza el pan en forma de animales. Existen de distintos tamaños y están adornados con muchos colores y rellenos de dulce de guayaba, higo, chocolate, zambo, crema pastelera, etc.

 

3. India

 

dia de muertos en la india

El Pitru Paksha es una celebración de la muerte del hinduismo en la que se conmemora a las almas de los antepasados. La fecha cambia de acuerdo al calendario religioso pero se festeja entre agosto y septiembre, y tiene una duración de 15 días aproximadamente. Durante ese periodo se realizan diversos rituales y ceremonias, como dibujar pies en el suelo del hogar con harina de trigo; al comenzar la festividad se dibujan los pies como si entraran y al final como si salieran de la casa. También es común hacer obras de caridad, alimentar animales de la calle, ofrecer comida y agua a los muertos y poner lámparas de arcilla en ríos y lagos para proporcionar luz a los ancestros.

4. Japón

 

Obon

Desde hace 500 años en la tierra del Sol Naciente se celebra el Obon; una festividad que más que una celebración religiosa se ha convertido en parte cultural del país. Durante tres días se recuerdan las almas de los fallecidos y las fiestas incluyen danzas y desfiles; son fechas en las que la comunidad se une y convive con actividades al aire libre que se dividen en tres partes: Tōrō nagashi, en la que se lanzan farolillos de papel a un río para guiar a los espíritus hacia el otro mundo; Bon Odori, en la cual las personas se unen a cantar, bailar y comer, y Gozan no Okuribi, cuando los difuntos regresan al otro mundo.

 

5. Perú

 

perú

Dicta la tradición que el 1 de noviembre las almas de los difuntos visitan esta tierra, las familias peruanas celebran este acontecimiento de muchas formas; algunas visitan las tumbas en los cementerios adornándolos con alimentos y coronas de flores; otras montan altares en sus casas y rezan. Al igual que en otros países de América Latina, se hornea pan, las “tantawawas” tienen la figura de muñecos o bebés, además de caritas o máscaras que representan las almas de los muertos. En las ciudades las celebraciones se centran en asistir a misas y reunirse con la familia para recordar al difunto; finalmente, el 2 de noviembre las ánimas regresan a su mundo y la festividad acaba, ésta deja consuelo y bellos recuerdos a sus familiares, amigos y conocidos.

Significado de las ofrendas en el altar

El agua. La fuente de la vida, se ofrece a las ánimas para que mitiguen su sed después de su largo recorrido y para que fortalezcan su regreso. En algunas culturas simboliza la pureza del alma.

La sal. El elemento de purificación, sirve para que el cuerpo no se corrompa, en su viaje de ida y vuelta para el siguiente año.

Velas y veladoras. Los antiguos mexicanos utilizaban rajas de ocote. En la actualidad se usa el cirio en sus diferentes formas: velas, veladoras o ceras. La flama que producen significa «la luz», la fe, la esperanza. Es guía, con su flama titilante para que las ánimas puedan llegar a sus antiguos lugares y alumbrar el regreso a su morada. En varias comunidades indígenas cada vela representa un difunto, es decir, el número de veladoras que tendrá el altar dependerá de las almas que quiera recibir la familia. Si los cirios o los candeleros son morados, es señal de duelo; y si se ponen cuatro de éstos en cruz, representan los cuatro puntos cardinales, de manera que el ánima pueda orientarse hasta encontrar su camino y su casa.

Copal e incienso. El copal era ofrecido por los indígenas a sus dioses ya que el incienso aún no se conocía, este llegó con los españoles. Es el elemento que sublima la oración o alabanza. Fragancia de reverencia. Se utiliza para limpiar al lugar de los malos espíritus y así el alma pueda entrar a su casa sin ningún peligro.

Las flores. Son símbolo de la festividad por sus colores y estelas aromáticas. Adornan y aromatizan el lugar durante la estancia del ánima, la cual al marcharse se irá contenta, el alhelí y la nube no pueden faltar pues su color significa pureza y ternura, y acompañan a las ánimas de los niños.

Ofrendas a los muertos

En nuestras ofrendas nunca puede faltar el agua, la fuente de vida, pues es necesaria para calmar la sed del visitante después de su largo recorrido. Tampoco podemos olvidarnos de la sal, elemento de purificación que sirve para que el alma no se corrompa en su viaje de ida y vuelta.

ofrandas muertos

El pan de muerto, tiene un doble significado. Por un lado, representa la cruz de Cristo; por otro, las tiras sobre la corteza representan los huesos y el ajonjolí, las lágrimas de las ánimas que no han encontrado el descanso.

La flor de cempoalxóchitl, la nube y el moco de pavo son las flores que decoran las ofrendas y los cementerios; al igual que el copal, se cree que su aroma atrae y guía a las almas de los muertos. Las calaveritas de azúcar, chocolate y amaranto, así como otros alfeñiques, hacen alusión a la muerte y de cierta forma, se burlan de ella, siendo costumbre escribirles en la frente el nombre del difunto.

Es costumbre también colocar una escultura de un perro Xoloizcuintle, que ayudará a las almas a pasar el río Chiconauhuapan para llegar al Mictlán; además, representa también la alegría de los niños difuntos.